domingo, 8 de abril de 2018


HAPPY END  by Haneke

            I can do without.  Yes!... No, I need to know what happens. I am trembling. I have to stay calm... I’m going bananas. I hope this bloody phone rings soon. I can´t cope with this anxiety... It´s not my fault... Or maybe I´m wrong. It’s my self-delusion Puff!  I must be honest with myself... Really, I am in a mess...I am going to the cinema. At least I shall get caught up in the film. I need to stop thinking in circles...
            That damp and cold Dubliner evening, Anya checked the IFI film programme on her mobile.
            The new Haneke film is scheduled. This director has made some very interesting films, but they are too depressing sometimes, I´m not in the mood for sad stuff... “Happy end”, maybe with this title it’ll be good fun...
         Anya went to the Irish Film Institute and she bought her ticket for room 2 where this film was on. She was looking at the phone all the time, just glancing at the calls and what’s apps. The one, which she was expecting, did not appear. She was seated at the back of the room cinema as usual. She was making an effort to follow the story when the mobile started to vibrate. She stood up quickly. She immediately went out of the room in utter darkness. She did not realize she was going through the emergency door. She opened the door. Blackness. She pressed the answer key, just as she slipped on the step.


         Ouch, ouch, ouch!
             She fell headlong down the stairs. She broke her neck on the basement floor. The mobile was also there, on the floor, announcing the best Telecom prices for the New Year.

            Mª José Roig Fabra
            Valencia 27-12-2017



martes, 13 de febrero de 2018


BESOS ROBADOS


                                                        A Rosmi. En recuerdo de un deseo.



¿Qué es lo que queda después de todo?
¿Qué es lo que queda de aquella cita?
 Un recuerdo que no podrá seguir grabado.
 Honor fracasado.
Cabellos al viento, besos robados, sueños que se van…

Charles Trenet: Que rest t’il de nos amours



Acudía presto al encuentro con Cristina, la mujer que acababa de conocer en las redes sociales. Mi corazón palpitaba henchido de ilusión. Nos habíamos conocido apenas hacía un par de semanas y sin embargo teníamos la fuerte sensación de conocernos toda la vida. En nuestras conversaciones había complicidad, sonrisas y ternura. También percibíamos una recíproca energía física que alimentaba la atracción de nuestros cuerpos, pues hasta ahora no conocíamos el contacto de nuestras pieles. Ella me telefoneó para invitarme a una fugaz cita con la tácita intención de besarnos por primera vez. A mitad de la calle donde vivía ya había advertido su presencia en la esquina. Dejó su coche atravesado, en medio del aparcamiento, con la puerta del conductor entornada y las luces encendidas. A falta de unos metros para alcanzarla ella me vio, se acercó y nos fundimos en un fuerte abrazo. Alcé ligeramente mis brazos hacia arriba y acaricié apasionadamente sus cabellos negros y rizados. Nuestras oblicuas miradas se cruzaron, paralizadas, en la eternidad de un instante. Mis labios besaron los suyos de manera fogosa, pero ella comenzó a explicarme que no debía besarla de ese modo. No paró de hablar. Trataba de enseñarme la forma correcta de besar a una mujer. Toda la magia del encuentro se evaporó de golpe. Aún así mis labios se afanaban en acariciar cariñosamente el rostro y el cuello de ella. La mujer esquivaba mis caricias, seguía con sus disquisiciones amorosas advirtiendo nuestra acusada diferencia de altura. De pronto, detrás sonaba un claxon agudo mientras las luces de su coche cegaban nuestros rostros. Fue en aquel momento cuando me sentí tan lejos de ella y, a la vez, tan cerca de unos besos que me fueron robados.





Pablo Ferrando García





domingo, 22 de enero de 2017

TORMENTA


No me acordaba, de la tormenta ni de nada, ROJO Y NEGRO me tiene muy ocupado. Se ve que estoy en estado de CALMA, no me siento inspirado o es que la lectura de este mes es densa y larga y ya no hago novillos como antes.

Me gusta la lluvia, truenos, relámpagos y demás fenómenos meteorológicos,
incluso los rayos, siempre un poco lejos.




Bueno hay algo que modifica mis gustos, son las tormentas que no son meteorológicas, son humanas, son los fracasos de la convivencia,
“que te parta un rayo” es la frase típica con que terminan de forma dramática los dos tipos de TORMENTAS.


Carlos Aguilar


jueves, 12 de enero de 2017

VIAJE AL FIN DE LA NOCHE

A Marcos Ana


27 de enero de 1971. Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Todavía era de noche cuando partimos hacia Auschwitz. Marcos Ana, Pablo Neruda y yo íbamos en un jeep. Durante el trayecto una periodista rubia y de rostro dulce nos acompañó para entrevistar a Marcos Ana: comenzaste a militar en las Juventudes Socialistas Unificadas de Alcalá de Henares. Fuiste detenido tras la guerra y condenado a muerte por crímenes que no habías cometido. Se te conmutó la pena de muerte y estuviste 23 años en las cárceles del franquismo. Luego te fuiste al exilio e hiciste una amplia labor de difusión sobre la dictadura franquista. Sabemos lo que piensa Federico Sánchez y Pablo Neruda pero… ¿qué significa para ti la visita al campo de concentración de Auschwitz?




Marcos Ana esbozó una sonrisa triste mientras desvió la respuesta explicando que los tres acudíamos a la efeméride por ser miembros del Consejo Mundial de la Paz y que cada uno era el representante de su país natal. En mi caso, aún siendo español, estaba como delegado de Francia. Pablo Neruda y yo mirábamos por las ventanas del vehículo en silencio, ajenos a la conversación entre la joven y Marcos Ana. Conforme nos acercábamos al punto de llegada comenzaba a clarear el día. El sol se asomó por encima del valle, como por arte de magia, justo en el instante que bajábamos del jeep. Sólo se oía el silencio. A todos nos había sorprendido ver aquel lugar bucólico. Entonces asocié en mi memoria las primeras  imágenes y palabras del documental Noche y niebla realizado por mi amigo Alain Resnais: Incluso un paisaje tranquilo, incluso una pradera con cuervos volando, cosechas y rastrojos quemados, incluso una carretera por donde van coches, campesinos, parejas, incluso un pueblo de vacaciones, con su feria y su campanario, pueden conducir a un campo de concentración…




La periodista permaneció en el jeep mientras nosotros caminábamos turbados hacia la puerta principal del campo de exterminio. Al divisarla los tres levantamos la cabeza para leer mentalmente la frase que coronaba aquella entrada: Arbeit macht frei. Entonces la pronuncié en alemán, en voz alta, y la traduje: El trabajo libera. Traté de explicarles que la frase era deliberadamente ambigua porque sugiere no sólo que el esfuerzo libera a las víctimas sino que además la ocupación nazi pretendía ejecutar el premeditado asesinato masivo en los opositores al régimen, librepensadores, judíos, masones, gitanos, comunistas, negros, homosexuales, mestizos, discapacitados, enemigos de guerra, cristianos… El lema se utilizó en los campos de trabajo y de exterminio durante el nazismo como irónica y cínica bienvenida a los presos. Si observáis la letra B de la palabra Arbeit (trabajo) está invertida. Al parecer los prisioneros de dicho campo aseguraban que fue un símbolo de protesta del compañero de cautiverio Jan Liwacz, que como cerrajero artístico se encargó de poner la frase.

Estuvimos un largo rato en silencio. Pablo Neruda y Marcos Ana se miraron afligidos…Traté de alejarme de ellos pero Marcos Ana me avisó: no, Federico, no hace falta que te vayas… Me quedé mirándole a sus ojos gastados por el tiempo, aquellos ojos que, como yo, habían vivido la Shoah. Entonces Marcos Ana comenzó a llorar. Pablo Neruda se acercó a él y le rodeó con sus largos y fornidos brazos. Como si fuera un niño grande su voz desprendió una inmensa ternura mediante una prosodia lenta y calmada: Marcos, es increíble que a un hombre como tú todavía le queden lágrimas.





Pablo Ferrando García

lunes, 28 de noviembre de 2016

LIBRE

No sé lo qué es ser libre. Sé lo que es no serlo,  no voy a pensar en la falta de libertad
que cada día tengo que abordar.

Quienes son libres son los niños/as a la hora de que su imaginación vuele y vuele, 
para imaginarse los juguetes que, misteriosamente,  llegarán a sus casas por navidad traídos en camellos o en trineos.



Ahora os cuento la carta de mi nieto MATTHIEU


1 Un coche de volteretas.
2 Caballo coche.
3 Coche lobo.
4 Caballo con botón y ruedas.
5 Coche hiena con mando.
6 Coche elefante.
7 Patinadores con mamá y bebé.

Yo le dije  que algunos no están inventados pero el es LIBRE de pensar.

Carlos Aguilar

miércoles, 16 de noviembre de 2016


TU SONRISA

Me ha sorprendido tu sonrisa. Ha aparecido entre el gris de mi vida, como un vibrante rayo de luz cortando nubarrones de tormenta. Me ha atrapado en ese instante y sólo deseo volverla a sentir acariciando mi rostro. Ya no anhelo nada más, ese milagro es tan valioso que puede llenar todos mis minutos.

Atesoraba tu risa infantil en mi recuerdo y tu ausencia aún me hería más. Hoy he sentido tu amor y, aunque ya no podré levantarme de nuevo de esta dura cama de hospital, siento que por fin vuelo entre el mar y el sol.



Cruz Ferrando