domingo, 7 de junio de 2015

GRECIA



Grecia me suena a viejo, a filosofía, a olimpiadas, a guerra con los persas, a cultura, a matemáticos, a Costa Gavras, a Zorba el griego... También a Panathinaikos y Olimpiacos, a "Los niños de El Pireo". a mujeres sin depilar el bigote, a sus islas, a su mar azul, sus cruceros, Ítaca, el Partenón, Melína Merkoúri, Irene Papas... Su comida, sus berenjenas, su musaka, los popes de su iglesia ortodoxa...



Todo eso es Grecia para mí, para mi corazón, para mi memoria, mi afectividad... Incluso nuestra anterior reina es griega, aunque no sea el prototipo de mujer sensual, aún sin depilar, con un buen trasero y escotada, dándonos a entender lo que sí tiene sin ningún pudor. Tampoco es mi tipo Ana María Cecilia Sofía Kalogeropoúlou,  "La Callas" para que nos entendamos, pero la oigo con placer. Es un placer menos mundano pero placer, que es de lo que se trata.



Pero el siglo XXI le ha sentado mal. Ahora Grecia es la prima de riesgo, la deuda, la aparición de nuevos partidos, la tan cacareada corrupción, su ministro de economía... Todo eso que, continuamente, nos machacan por todos lados y que hace perder el interés por el país. Lo veo como un caso perdido, ya no tiene glamour para mí.

No la conozco personalmente pero pienso que se me ha pasado el arroz para conocerla. Creo que intentaré ir a Chipre.

Carlos Aguilar.
Junio 2015

viernes, 5 de junio de 2015





Otro, otros... todo me parece difícil. No sé por dónde empezar. No sé qué es más difícil, he empezado a conocer su significado y me han aparecido nombres de filósofos que dicen el significado, su explicación gramatical y otros conceptos que me han dado fatiga y me han generado impotencia.

Este reto me atrae. Tendré que ser yo en estado puro y no sé si lo conseguiré. No soy ni optimista ni pesimista. Estoy inseguro, no ando ágil en ideas. He desayunado, he tomado las pastillas que me manda el neurólogo. Es domingo y... nada, aquí estoy paralizado por la maldita palabrita de los cojones. Lo único que sé... me llama Charo, quiere salir a pasear ¡menos mal! porque me estaba agobiando.

Me pondré en marcha, a ver si me inspiro... Nada, nada de nada...

Lo único que pienso es que "otro" es algo diferente. 

¡Mira, que dejo esto para OTRO día!

Carlos Aguilar
Junio 2015

miércoles, 20 de mayo de 2015

SEQUÍA



 Un día de estos, la sequía terminará. Ese día os contaré la historia que lleva clavada con una chincheta en la pared de mi dormitorio desde que era niña.

Hasta ese día, sigo sintiendo y sonriendo. Os llevo conmigo.

Cruz Ferrando
Mayo 2015

jueves, 2 de abril de 2015

CHINCHETA


Las chinchetas no me gustan, son como un grano en la retaguardia. ¿Cómo lo diría?... no me gusta su uso pero no me desagrada su presentación, unas cajitas redondas que dejan ver los colores, unas rojas, otras amarillas etc...



 Pues, sí, eso es lo único que me gusta... La verdad, no sólo las cajitas... me gusta también ese lado erótico que tienen ¡sí, erótico! pero no cuando están clavadas en la pared, que siempre acaban cayéndose y después las pisas y hace que por tu boca salgan todas las blasfemias que no están escritas ni en los libros. Pues, sí, eróticas. Para mí las chinchetas, colocadas con imaginación, sobre ropa, calzado, cinturones y otros complementos de mujer me generan un morbo que te mueres de gusto.
Por eso, siempre que puedo, se los regalo a Charo.




Carlos Aguilar
Abril 2015

domingo, 15 de marzo de 2015

Paseo por el amor y la muerte
                                                         
               A Amparo Marco, inspiradora de este relato.

Era un niño cuando asistí por primera vez al cine. Mis padres me llevaron a una película de aventuras que sucedía en el Polo Norte. Ellos iban cogidos de la mano, sin apartar uno la mirada del otro. Cuando nos sentamos en los asientos me puse junto a mi madre, escuchando las complicidades y las risas de ambos, sin llegar a comprender el ambiente tan festivo que disfrutaban. De vez en cuando pude ver cómo mi padre le daba un beso en el rostro de mi madre. A ella se le iluminaba la cara en ese momento y sus labios expresaban felicidad. Yo los observaba con arrobo, pero también estaba expectante y nervioso ante aquella experiencia iniciática de ver películas.



La sala se sumió en un manto oscuro mientras un chorro de luz proyectaba la pantalla luminiscente. Aquél momento fue mágico para mí por incomprensible. No alcanzaba a comprender cómo en un solo segundo había sido trasladado a unos gélidos parajes poblados de pastores alemanes y esquimales. Pero aquél viaje que emprendí también fue traumático porque la pareja protagonista de aquella película sufría durante la expedición polar: los perros morían en medio del severo clima. Conforme avanzaba el relato había una tensa discusión entre la pareja y la historia se complicaba aún más al morir algunos amigos suyos. Al final la mujer decidía alejarse del hombre por razones que se me escapaban.


Volvieron las luces de la sala al acabar la película. Estaba sorprendido por cómo en un segundo me hallaba de nuevo en la sala si lo que había visto parecía real. Al ver a mi madre llorosa salí de mi ensimismamiento. Mi padre sonrió cuando se levantaron de los asientos. Salieron del cine abrazados mientras yo trataba de comprender el enorme coste que suponía hacer esa película. Al final no pude contenerme y les pregunté a mis padres: ¿Una película cuesta mucho dinero? Por un instante se quedaron sorprendidos, sin embargo mi padre no tardó en responder afirmativamente a la pregunta. Lo único que pensé tras su respuesta es que los responsables de la producción debían indemnizar a los dueños de los pastores alemanes así como a las familias de los fallecidos en la película.       


Pablo Ferrando García.

domingo, 1 de marzo de 2015


Laurel

Laurel me inspira a cocina casolana, a lentejas con chorizo, a caldos con carnes potentes, a guisos de caza acompañada de pimenta negra, creo que con el ajo. Es la madre de todos los guisos.




¿Qué me decís de esas cabezas coronadas con la corona de laurel? Los triunfadores griegos en las olimpiadas,  Julio César coronado y también coronaban a poetas y guerreros.

Ovidio, en La Metamorfosis relata como Daphne, perseguida por Apolo, pide a su diosa protectora, Artemis, ayuda y la convierte en árbol de laurel. Apolo lo convierte en su árbol predilecto y decide coronar a los héroes con la corona de laurel.



Tiene muchas funciones medicinales pero solo os digo una, debido a que tiene Eugenol en su composición, quita el dolor de muelas.



Carlos Aguilar
Marzo 2015
AQUÍ NOS QUIERE HASTA EL PERRO


         El mundo sin amor, sin afecto es más frío e inhóspito que las heladas tierras de la estepa rusa. Bien lo sabía aquella niña de ojos negros rasgados e inteligentes, de mirada a veces desafiante, otras de profunda incomprensión de lo que ocurría a su alrededor, cuando una tarde jugando con su perrita Bom, después de varios meses en Valencia, le dijo a su hermana pequeña:

                                     -Elena, aquí nos quiere hasta el perro.




Valencia 31 de enero de 2015

Mª José Roig