lunes, 2 de noviembre de 2015

ARROBO

Es normal que me ganes, no sé ni lo que significa. Espera que mire el Diccionario de la Academia para ubicarme en el espacio-tiempo. ¡Jolines! significa “éxtasis”, eso que le pasaba a Santa Teresa de Jesús. No tenía ni idea del arrobo este.

El domingo sometí a mis papilas gustativas a un arrobo durante casi dos horas. Primero calenté motores mentales, durante mi viaje a Chulilla: el día nublado, temperatura espléndida, buena compañía, gustos gastronómicos compatibles… todo perfecto y, además, convencido de que el ARROBO iba a surgir.

Llegamos a Chulilla y una señora me paró y me dijo:

-“¿Qué busca?”
-9C+, el lugar que quería conseguir mi ARROBO gustativo




Después de dos horas, mis papilas y las de los otros compañeros, agradecidas por el ARROBO al que fueron sometidas, nos dedicamos a un ARROBO dialéctico con LUIS ERNESTO y le hicimos prometer que aguantaría hasta navidad.



Carlos Aguilar.

Noviembre 2015
ANSELMO


A mi querido amigo Alfonso Guiard, fundador de este relato.


Anselmo mira concentrado el brazo izquierdo de la mujer que acaba de llegar a su taller. Al hombre le brillan los ojos de forma extraña, acude a un cajón y blande un cuchillo en su mano derecha ortopédica. La mujer está distraída, mirando hacia el suelo, tratando de encontrar a Tarantino, un gato persa que se le ha escurrido entre los brazos. El taxidermista se acerca por detrás sin que ésta se percate. Tarantino está explorando los armarios cuando oye primero un crujido seco y luego un suspiro agudo y desmayado. El hombre sale atropelladamente del estudio, abre una puerta verde aneja a éste y la cierra. A la altura de la misma hay una estampa de Ana San Bartolomé que acoge con arrobo en sus brazos a la agonizante Santa Teresa de Jesús.


Un día después Anselmo se encuentra en Alba de Tormes, visitando la Basílica de Santa Teresa de Jesús. Es el cuatro de octubre, frente al relicario hay un nutrido grupo de turistas y devotos mirando el sepulcro donde se conserva el cuerpo incorrupto, el brazo izquierdo y el corazón de la santa. Anselmo dirige la mirada a los visitantes y fieles. El rostro es inexpresivo, pero se transforma cuando se pone a rezar de manera extasiada. Unos minutos más tarde sale del ensimismamiento, observa los alrededores, parece estar concentrado, como si estuviera planeando algo. Vuelve a mirar el reloj y sale de la iglesia.

Una semana más tarde viaja a Roma, París, Lisboa y finalmente a Madrid. En cada una de las capitales visita los relicarios de la fundadora de las carmelitas. En Roma, un pie y la mandíbula; en París, un dedo; en Lisboa, la mano izquierda. Por último, en Madrid, la mano derecha que conservaba el generalísimo Francisco Franco en el Palacio del Pardo. A la hora de realizar el peregrinaje lleva a cabo el mismo ritual. En el momento de entrar en la habitación del hotel primero deja una nevera de plástico en el interior de un armario, acto seguido ordena su ropa, luego se abandona y callejea por las capitales. El segundo día del viaje visita los relicarios. Avanzada la noche acude de nuevo a los espacios de culto. Entra en ellos furtivamente, saca de la neverita un miembro humano y lo restituye por el de la santa, que a su vez  guarda en el recipiente refrigerado. Luego se aleja del lugar con la misma cautela e invisibilidad.


Cuando vuelve a su casa encuentra merodeando en el taller a Tarantino. Saluda al gato y acto seguido se precipita a la habitación verde donde comienza a depositar delicadamente, al pie de una estatua de Santa Teresa de Jesús de metro y medio, cada uno de los relicarios suplantados. Un par de velas flanquean la pequeña estatua religiosa. Las paredes están adornadas de estampas y cuadros de la santa. En el lado derecho hay una estantería de libros de la religiosa: Camino de perfección, Conceptos del amor de Dios, Las moradas. Cuando ha colocado cada una de las piezas frente al improvisado altar se arrodilla e inclina la cabeza concentrándose en la oración. Cierra los ojos en silencio, pero sale del recogimiento al percatarse de la presencia de Tarantino, que ha cogido con la boca un dedo. El felino se fuga con la presa capturada en el pequeño santuario privado cuando percibe a Anselmo con el ceño fruncido.

Pablo Ferrando
Noviembre 2015




domingo, 1 de noviembre de 2015

ÉXTASIS




Sor Inés, de rodillas, sus manos unidas con tal fuerza que sentía dolor, miraba con arrobo las llagas supurantes de su amado.

Su corazón empezó a golpear como un martillo el yunque de su pecho cuando vio a Jesús descender del altar y acercarse a ella.

Él, levantó la barbilla de Inés suave pero firmemente, acercó, lentamente, los labios carnosos y sensuales a los suyos y…





¡Dios! Sor Benigna la zarandeó tan fuerte que casi cae al suelo antes de despertar.

Cruz Ferrando
Noviembre 2015
ARROBO



Con esta manía de lo que es “políticamente correcto” en el lenguaje, en cuanto al género, el símbolo por excelencia de internet, un día de estos, pasará a ser “arrobo” para los correos masculinos.

Cruz Ferrando
Noviembre 2015

jueves, 29 de octubre de 2015

KAPAOTY

Carla, sentada en mis rodillas, escuchaba embobada mi cuento:

“Existe un poblado de indios americanos, aún desconocido para el resto del planeta, que vive en contacto permanente con la naturaleza, hasta el punto de identificarse con ella de manera absoluta.

Son fuertes como el Búfalo.
Son valientes como el Oso.
Intuitivos como el Búho.
Leales e independientes, al mismo tiempo, como  el Lobo.
Libres como el Águila.
Son poderosos y bellos como el Caballo.




Y tienen un corazón bondadoso y tierno.

Te voy a revelar un secreto que sólo conocía yo, hasta este momento:

Hay una niña muy especial, una nativa de este grupo privilegiado,  llamada Kapaoty aro orana. Los dioses nos hicieron el maravilloso regalo de traerla entre nosotros porque querían que aprendiéramos con ella.

Siempre estaré agradecida a esos dioses tan generosos por el mejor regalo que han podido hacernos.”



Carla me miró fijamente a los ojos, con el ceño fruncido y, de repente, como si saliera el sol, su preciosa carita se iluminó con una sonrisa inmensa y me abrazó muy fuerte. Yo le susurré al oído: “Te quiero Kapaoty”


Cruz
Octubre, 2015.






domingo, 25 de octubre de 2015




-Tú  que sabes tanto sobre todos nosotros, señora mía, dime por favor, ¿se puede hacer algo todavía por Póstuma?

Thanakyl frunció el entrecejo y, dando vueltas a un anillo de calcedonia en su dedo un poco arrugado por la acción del agua caliente, respondió:

- Por Póstuma sí, aniquilarla, no sea que quede para siempre sufriendo en el Campo de Lágrimas para purgar sus faltas y la abyección de su cadáver. En este momento es sólo una larva marchita, un espectro maltrecho. Su cuerpo destrozado no tiene arreglo, y su ánima tampoco. No se halla en ningún sitio determinado, vaga errante por los ríos del cosmos como un deshecho arrastrado por corrientes sin dirección. Tu viaje sólo ha logrado debilitarla, como nos temíamos, en gran medida por tus torpezas, pero también porque el destino tiene que cumplirse. Ericta hizo bien su trabajo. Ahora hay que completarlo, que equivale a deshacerlo.




Pilar Pedraza
“Lobas de Tesalia”

Ed. Valdemar 2015